Pescador, garza y río

De Juan David Gil

  • Abierta hasta junio 28, entrada libre.

Desde que se inauguró la hidroeléctrica Urrá I, la vida cambió para los habitantes de Lorica (Córdoba), uno de tantos pueblos bañados por el río Sinú. El ciclo de reproducción de los peces se ha visto alterado, ya estos desovan en los altos del río y llegan flacos y pequeños al pueblo; la venta de pescados por kilo ya es escasa, ahora se compra por centena. En medio de la escasez de trabajo, la gran cantidad de garzas en el horizonte representa un placer para el visitante, con sus plumajes blancos y sus patas largas; para el habitante, sin embargo, es la cotidianidad. En todo trayecto que hacen los pescadores ven cruzar las garzas de un lado a otro y surcar los aires en busca de peces. En ocasiones, estos pequeños amigos suben a las barcas y acompañan a los pescadores en sus travesías, esperando poder robarles, en cualquier descuido, un pequeño pez. Cada día los pescadores tiran sus atarrayas y esperan atrapar peces que deben proteger de sus compañeras aladas.

Gran parte de estos pescadores ya no viven solo de la pesca, aprovechan la temporada y luego buscan trabajo en albañilería o en lo que resulte; otros tantos aprovechan el tiempo en que hay peces y se endeudan el resto del año con la esperanza de poder pagar cuando los peces vuelvan. Por otra parte, la subienda ya es impredecible, pues el río no crece cuando hay lluvias sino cuando la represa está llena y sus dueños permiten que las aguas recuperen su rumbo natural, hasta que vuelvan a necesitarlas; cuando llegué a Lorica era abril y los pescadores aseguraron que estaban en temporada, pero no sabían por qué la represa no dejaba correr el agua, «en cualquier momento nos viene agua ─decían algunos─ no entendemos por qué todavía no la dejan bajar».

¿Y la energía eléctrica es más barata ahora? «Lo mismo ─responden─ ojalá al menos eso, pero se paga lo mismo». Hubo algunas manifestaciones, pero la maquinaria es demasiado poderosa y con el tiempo solo quedan las quejas silenciadas de los individuos que se vieron afectados y grandes letreros de empresas «humanistas» al mejor estilo de EPM.

Juan David Gil es técnico en diseño gráfico digital y estudiante de último semestre de Filología hispánica en la Universidad de Antioquia. Siempre se ha interesado por la imagen y la escritura, pasión que antes manifestaba con el dibujo y ahora plasma en la fotografía. En el 2018 fue seleccionado finalista del 24° Concurso Latinoamericano de Fotografía Documental “Los Trabajos y los Días” en la categoría Trabajo rural en Colombia, con tres obras de su serie “Pescador, garza y río”.

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